Todo empezó ayer a las 17:30 cuando veía que mi sábado iba a terminar igual que durante toda mi tarde aburrida y sola en mi casa, no podía permitir que eso pasara y la verdad muchas ganas de ir a bailar no habia, tenia ganas de que el señor J me salvara, asíque deje de lado a mi orgullo y le mande un mensaje:
“decime que hoy no haces nada y que me vas a salvar la noche”
“si obvio hablamos en un rato y organizamos”
Mi sonrisa de oreja a oreja, después de 10 min.
“¿queres venir a comer?”
“bueno dale, decime la hora y tu dirección exacta”
“21:30, y blablabla”
Me bañe, me arregle, no muy exuberante, sin llamar mucho la atención, era una simple cena y nada mas, no había de que preocuparse, o si?.
Llegue a su departamento, la entrada era normal, sencilla, linda, toco el timbre 7b, y veo que viene el señor J con su llamativa remera “veo en tu cara el deseo de ir a la cama conmigo, confírmelo con una sonrisa” sonreí por inercia, aunque no haya tenido esa remera puesta me hubiera reído igual, hace mucho que no lo veía, y este ultimo tiempo hablamos mucho por MSN.
Entre, explore todo, le dije que estaba muy lindo su depto , las cortinas de la ducha tenían dibujos de tipitos haciendo posiciones del Kamasutra.
Empezó a cocinar las milanesas que jamás se hicieron y terminamos comiendo salchichas con ensalada, hablamos de todo, pusimos fin a conversaciones que por MSN quedaron inconclusas, luego hicimos la digestión con cigarrillos y música de por medio, y mientras el lavaba los platos yo probaba su cama.
Me acosté y a los 5 minutos viene el, me miraba mucho, mi intimida que me miren e inmediatamente solté mi típica frase “no me mires”, cada vez se acercaba mas y mas, yo me hacia la que no me interesaba de verdad no quería que pase nada y el quería que pase todo, lo que en algún momento le dije que iba a pasar, un deseo de mi inconciente muy conciente de que lo deseaba realmente, un imposible tal vez.
Un silencio absoluto, que permitía que yo diga cosas como “me aburro” y que el conteste con un “bueno háblame dale” y un silencio que volvía y hacia que el se haga el dormido y yo haciéndole cosquillas y dándole almohadonasos, ya que en varias oportunidades le había dicho que no dejo dormir a las personas cuando yo estoy bien despierta.
Como el señor J veía que no pasaba nada, me empezó a contar una historia ya que me había sacado el brochecito con el que yo jugaba, mientras el trataba de que pasara algo y no había tenido respuestas de mi parte.
“Había una señorita, llamemosla señorita x, no no mejor señorita C, que hablaba mucho y boqueaba mucho también, prometía cosas y después no hacia nada, y un día le prometió al señor J (entre mi me reía como si sabría que yo lo llamo así acá ja) que le iba a prestar un juguete y nunca se lo presto”
“Ahí termina la historia que historia tan vacía, que poca imaginación” le digo
“Escribilo vos el final” me dice
“Es tu historia no es la mía” le digo, Y ahí termino el dialogo.
Nos quedamos cayados, gire mi cabeza veía que el me estaba viendo, di media vuelta la cabeza mirando hacia el otro lado.
“Tan feo soy” me dice.
“Me intimidas” le digo
“Mmm... que lindo”
Y ahí empezó el juego de manos buscaba con su cara mi cara, me agarro, hasta que quedaron mis ojos chocando fijamente con los de el y le dije basta.
Se levanto y se fue al living, establecimos una conversación desde la habitación y el living. Después de ir y venir mil veces al living y que me devore con la mirada y me diga lo histérica y vueltera que soy, volvimos al cuarto.
Tuvo la buena idea de hacer mates, cigarrillos, buena música y el mirándome. Me canto con muchas ganas la parte de la canción de Las pastillas del abuelo – Lo mas fino “Como toda señorita era bien histeriquita” sonreímos los dos. Me invito a dormir pero preferí a dormir en mi casa, llamo un taxi y me retire de su departamento.


