18/12/08


Soy impulsiva, no lo puedo evitar, hago lo que siento por más estúpido que sea, por más insignificante que sea para el resto del mundo. Y lo que siento es que no quiero que me mires, no quiero que me digas cosas porque sentís que podrían llegar a hacerme bien o porque las necesito escuchar, no necesito tenerte cerca pero quiero, quiero tenerte todos los días enfrente mío, quiero ser invisible y poder verte reír por horas, días, semanas sin jamás ser descubierta. Pero no puedo, porque me duele. Se me parte el corazón, es la verdad aunque suene pelotudo y aunque después diga que no me importa y que es todo mentira. La única mentira es cuando digo que es mentira, la única verdad son mis manos húmedas, el temblor en mis piernas, mi torpeza acrecentada y el nudo en mi garganta. Y mis ojos, brillando como los de una nena con un arcoiris, como si nada nunca hubiera pasado, como si siempre todo volviera a empezar. Pero la verdad es que no, ya pasó mucho tiempo y nunca hubo un principio ni un final para nada de esto, solo pensamientos que aparecen, momentos que se van, lo que yo quiero, lo que no puedo y lo que nunca voy a tener.