
No me quiero perder de nada, al contrario, quiero ser tu propio espejo, quiero descubrir las sensaciones más asombrosas estando al lado tuyo. No entiendo por qué siento este vacío tan grande por dentro, no entiendo qué hago ahora mismo escribiendo, si total las cosas no van a cambiar en nada, supongo que es una buena forma de no autodestruírme una vez más. Me gustaría cerrar los ojos, abrirlos y que esto que siento por vos no me pase. Evitar todas esas lágrimas que no dejaban de correr desesperadamente, eliminar todo ese dolor que todavía me da escalosfríos. Sería hermoso para mí, saber que hasta el día de hoy me querés al igual que siempre. Ojalá pudiera ser así, ojalá en este momento no me sintiera tan sola, tan dejada de lado, tan excluída, tan impaciente. Lloro una y mil veces, no puedo parar. Te extraño y necesito que estés acá conmigo, que me prestes un oído, que pueda ser sincera con vos y confiarte todos mis secretos, pero no puede ser. Hoy no estás acá, mañana tampoco, pasado quién sabe. Lo que más deseo es volver a tenerte de esa forma que ya ni siquiera se asoma por tus pensamientos. Ahora sólo es un sueño perdido, una esperanza que se mantuvo en pie pero que se desbarrancó completamente. Pero aún asi no quiero rendirme. Te quiero con todos y cada uno de mis sentidos, te quiero siendo esa persona que fui alguna vez y que de vez en cuando aparece en secreto sin que nadie se de cuenta (ni siquiera vos), te quiero y estoy más que segura que de mi corazón no te vas a ir nunca por más que quiera.


